Cómo llegamos hasta acá
Un café que se hizo eterno
Nos conocimos por casualidad en un café de Palermo. Lo que iba a ser una charla de quince minutos se convirtió en horas, y esas horas en años. Desde entonces no paramos de elegirnos.
Sí, quiero — antes de la pregunta
Un atardecer en la costa, sin planearlo demasiado, Mateo hizo la pregunta que ambos ya sabíamos que iba a llegar. La respuesta fue tan simple como sentida.
Y ahora, la celebración
Después de meses de preparativos, llegó el momento de reunir a las personas que más queremos para celebrar este nuevo capítulo. Gracias por ser parte de él.





