Una acuarela que se fue pintando sola
Nos conocimos en la facultad, compartiendo apuntes y mates en la biblioteca. De a poco, esas tardes de estudio se convirtieron en la excusa perfecta para seguir viéndonos.
Con los años llegaron los viajes, las mudanzas, los proyectos compartidos — y en cada etapa, la certeza de que queríamos seguir construyendo esto, juntos.
Hoy, con el corazón lleno, decidimos dar el siguiente paso rodeados de quienes más queremos.





